Skip navigation

Somos un país que guarda su mugre debajo de la alfombra, aunque limpiamos algo de polvillo de vez en cuando. Sin embargo, parece que son más las veces en que seguimos tapando nuestra propia suciedad, mediocridad, desconfianza, equivocación, hipocresía, frivolidad, cinismo –y hasta algunos logros- entre el suelo y el tapete. Lo curioso es que la alfombra es levantada por todos y cada uno de nosotros, que hacemos esta Argentina del 2010, del Bicentenario, y de muchos años más por venir. Sería una forma de decir que nuestro pasado y presente nos condenan a estar tirados en el piso. Y cada tanto, nos levantamos como por arte de magia, como si fuéramos una alfombra mágica –valga la redundancia- que nos cumple el sueño de volar, de que nos pegue una brisa fresca en la cara, de sentir que somos un ejemplo y un caso único ante la mirada de otros.

Pero mientras acá siga habiendo presidencias personalistas –y también gobernaciones e intendencias-;

mientras el presidente que asuma destruya lo que hizo el anterior y así sucesivamente;

mientras el vicepresidente sea más opositor que la oposición; mientras las economías regionales subsistan a merced de la Casa Rosada;

mientras Dios siga atendiendo en Buenos Aires; mientras el Congreso se tome vacaciones desde el 10 de diciembre hasta el 1 de marzo;

mientras los legisladores tengan brazos de yeso, y no debatan ideas y convicciones sino conveniencias y negocios;

mientras la Justicia sea a veces injusta, lenta y frívola, y mientras algunos jueces sean comprables;

mientras la clase política confunda su patrimonio personal con el estatal, y mientras esa misma dirigencia sea un refrito constante de ciertas personas;

mientras que el Estado se financie con dinero a costa del pueblo, o mientras las prioridades políticas sean distintas a las realmente necesarias para la sociedad;

mientras la hipocresía, corrupción y mentira política le ganen a las ideologías;

mientras haya políticos y funcionarios que duerman tranquilos cuando otros ciudadanos no saben si hoy tendrán para comer;

mientras siga desaparecido Jorge Julio López;

mientras un sucio empresario capitalista o un político corrupto cobre más sueldo que un maestro y/o un médico;

mientras los ladrones de guante blanco sigan en sueltos y las cárceles sean un encierro infernal para los presos;

mientras la pobreza, el paco y el analfabetismo sean funcional al sistema;

mientras el beneficio personal se imponga a las exigencias cívicas; mientras la ciudadanía no exija sus derechos y no se haga escuchar;

mientras que a las crisis estructurales por falta de inversión y planificación la sigan pagando quienes tienen sus impuestos al día;

mientras miremos más a Europa y EE.UU. que a Latinoamérica;

mientras sigamos matándonos por negligencia propia y ajena;

mientras que la seguridad esté detrás de las rejas y con alarma;

mientras nos importe más el “qué dirán” y las apariencias externas;

mientras culos y tetas sea lo más consumido en la televisión;

mientras el circo y pan sean un modo para cooptar socialmente;

mientras los periodistas hagan de la noticia un espectáculo;

mientras la viveza criolla sea nuestra mejor motivación;

mientras evitamos sentirnos parte de un todo y no nos amemos como personas del mismo mundo;

mientras no nos importe el medio ambiente;

mientras sigamos leyendo una historia poco crítica y el billete de mayor valor muestre con honor el rostro de un genocida de nativos;

mientras haya niños y jóvenes que limpien vidrios;

mientras el arte y la cultura nacional sean el bien menos preciado;

mientras nuestra filosofía de vida sea andar más rápido para llegar antes, y no ir con mesura para llegar más lejos y mejor;

mientras el individualismo domine nuestras mentes;

mientras no nos veamos a los ojos entre nosotros;

mientras no exista diálogo verdadero, sincero y crítico entre todos;

mientras el consenso sea una utopía;

mientras mi forma de actuar y de rebelión sólo sea escribir y la tuya, que me leas…

Mientras todo esto –y mucho más- siga ocurriendo, significará que seguiremos barriendo nuestra basura debajo de la alfombra argentina.

Anuncios

One Comment

  1. mientras siga desaparecido Julio López; mientras miremos más a Europa y EEUU; mientras sigamos leyendo una historia poco crítica y el billete de mayor valor muestre con honor el rostro de un genocida de nativos;mientras mi forma de actuar y de rebelión sólo sea escribir y la tuya, que me leas…
    Muy bueno Mauri !!!


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: