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Hace días que da vueltas por mi cabeza la palabra amor. Y más giros da cuando observo situaciones en las  que escasea, se debilita, no existe, se omite, o es tácita, aunque nadie se anime a pronunciarla, a gritarla, a cantarla a viva voz. Pienso esto porque creo que hay indefinida cantidad de oportunidades en las que necesariamente se debería demostrar, pero lamentablemente ocurre todo lo contrario. Desde mi perspectiva, sin amor no vivimos, no existimos, somos nadie, ni siquiera morimos.

Así lo siento cuando escucho a Chávez sonar las trompetas de la guerra contra su hermano país Colombia. Y lo hace en nombre de la paz, que también es amor, y dudo que se construya a base de sangre derramada.

Así lo pienso cuando las movilizaciones y marchas ganan la calle. Y la represión policial también hace su parte. Y el silencio gubernamental o la creación de la idea de “un golpe” se repite sin mesura. ¿Dónde se esconden las otras vías de reclamo más democráticas, de consenso y de diálogo?

Así lo confirmo cuando observo gente durmiendo en la calle, cuando a mi puerta llaman personas buscando “algo que les de”. Cuando al fútbol gratis le destinan miles de millones; millones menos que a la asignación por hijo y que a la generación de trabajo genuino y libre del manejo de intendentes, punteros políticos o piqueteros oficialistas.

Así lo opino cuando el conservadurismo más recalcitrante se niega a aceptar la unión civil entre personas del mismo sexo. ¿Somos todos iguales cuando hay parejas que no pueden decidir sobre su futuro?

Así lo creo cuando me entero de la faraónica idea de traer agua del Paraná, mientras en Córdoba la frontera de la soja se expande sin pudor, despreocupada por los bosques que ayudan a drenar el agua que desciende de las sierras.

Así lo veo cuando una sentencia judicial despoja a Ramona Bustamante de sus pocas tierras en el norte cordobés, a favor de dos hermanos empresarios a los que nada les falta.

Qué distintas serian nuestras relaciones si cada uno aportara –aunque sea en cuotas mínimas- cordura, diálogo, respeto, tolerancia, racionalidad, y crítica constructiva. En definitiva, aunque sea un poco de amor.

También leéme en > http://www.mediosenlared.com/

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3 Comments

  1. muy buena refelxion mauri, comparto las mismas sensaciones en cuanto a lo que vemos a diario… nada se logra si se trabaja desde el odio.
    saludos

  2. Hola, Mauri.
    La foto está muy hermosa. También fuíste vos que la hiciste? Acerca del texto: contestar los absurdos cometidos en nombre del amor y la Paz es una valorosa actitud en favor de la comunidad humana, de la vida. Muy bien! Adelante! Un beso de tu tía brasileña, Marlise de Cássia Bassfeld

  3. Muchas gracias por los comentarios!
    Y con respecto a la foto, no la hice yo, busqué en Google la palabra “amor”.
    Saludos y cariños!


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