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pobreza

Teofila vive en Barranca Yaco, un barrio marginado de Córdoba. Marginado por la falta de agua potable, cloacas, red eléctrica, gas natural, viviendas dignas, calles asfaltadas, y un sin fin de necesidades básicas. Su casa no es más grande que mi cocina. Allí tiene todo, incluso su corazón. Y es él el que no puede resistir quedarse atrapado dentro de su cuerpo. Mucho menos entre cuatro paredes de bloques, un humilde revoque y un techo de chapa. El corazón de Teofila es enorme, gigante. Me recibió en su cuarto-hogar sin conocerme. Y cuando me fui me despedí como si fuera un amigo de toda su vida. Ella 72, yo 21. ¿Quién dice que ser pobre es tener hambre, no conseguir trabajo, no tener oportunidades para progresar, y/o necesitar servicios básicos? Sin duda que estas variables influyen a la hora de medir la situación en la que vive cualquier individuo. Pero hay una que no es tenida en cuenta por las estadísticas gubernamentales, que no tiene precio en la canasta básica alimenticia, a la que no se le asigna presupuesto en políticas públicas, de la que la prensa ni siquiera habla, y que quizá es mucho más fundamental que las demás. Porque la pobreza no debe medirse sólo cuantitativamente. Eso sólo puede servir para justificar de cierta manera nuestro sistema capitalista, que mide cuánto de algo material hay, y cuánto de algo material no hay. Ser pobre también es ser egoísta, individualista, irresponsable, incomprensivo, intolerante. Y para esto no hay balanza que lo cuantifique. La única medición que podemos hacer las personas se obtendrá mirándonos a los ojos e imaginarnos estar en la situación que el otro vive. Así ¿cuántos pobres habría en Córdoba, en nuestro país, en el mundo? Por eso Teofila no es pobre. Es mucho más rica que algunos. Aunque duerma en un colchón roto de goma espuma, aunque no tenga agua potable, aunque su ropa no se cambie todos los días, aunque se bañe con un balde con agua helada, aunque dentro de las mismas cuatro paredes duerma, desayune, almuerce y cene. Si es que tiene algo con qué desayunar, almorzar y cenar. Puede tener hambre, pero alimento espiritual posee de sobra.


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