Skip navigation

Estoy escribiendo desde mi habitación. Es decir, entre cuatro paredes, con una ventana y una puerta. Afuera –verano- la temperatura debe estar pasando la barrera de los treinta grados. Pero, por suerte, en mi pieza hay instalado un aire acondicionado, por lo que el ambiente aquí dentro lo configuré para que esté en 24 grados. Excelente y agradable temperatura. Estoy tranquilo. En mi habitación también tengo un televisor, un teléfono, un equipo de música, y una computadora con, se podría decir, casi la última tecnología. Imprescindible es además Internet. Ya es parte de mi vida. Sentado en mi cómodo sillón nuevo y a través de un clic y una pantalla estoy “conectado” con casi todas las personas que conozco. Esta maravillosa tecnología me permite abrir una ventana al mundo – ¿el mundo entero?- sin moverme de mi casa, ni siquiera de mi pieza. Además, puedo producir cosas en Internet, modificar otras, dar mis criterios sobre lo que sea, aprender, enterarme de lo que pasa en la otra parte del planeta en cuestión de segundos y casi sin esfuerzo. Como dije antes, es el mundo en un clic y a través de una pantalla.
Ahí está el error.
En la actualidad la tecnología creada por el hombre es tan gigantesca e increíble que podemos “tener” y “experimentar” lo que queramos pero, paradójicamente, no podemos “sentirlo” o “vivirlo”. ¿Qué quiero decir? Internet –y también su familiar la televisión- es capaz de acercarnos todo pero darnos nada. Considero que la única forma de que vivamos realmente en serio es saliendo de estos claustros –como mi habitación- que virtualmente nos ofrecen todo. Sentado aquí puedo ver y oír, también leer, y hasta hablar con alguien. Pero hay sensaciones como tocar, oler y sentir que hoy siguen siendo imposibles virtualmente, por suerte.
Parte del mundo está acá, no lo dudo. Las nuevas tecnologías deben ser una herramienta que nos ayuden a mejorar. Pero la vida es más que eso. Caminar y tropezar, y volver a levantarnos, sólo lo logramos afuera. Como la película, estamos en la “matrix”. Salgamos a demostrarle que no es la felicidad, que no es “la” vida, que no es “nuestra” vida.
Lo prometo: ya sufriré el calor.sol1

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: