Salte la navegación

Archivos Mensuales: octubre 2009

buenos-aires

La ciudad se levanta sobre el cemento, aquí y allá, y sobretodo hacia arriba. Supongo que su edificio más chico es el más grande en la mía, en mi ahora –pienso- “ciudad-pueblo”. Mi mirada intenta abarcarlo todo, pero el paisaje va mucho más allá que el ángulo de visión de mis ojos. Todo parece importante a la vista; todo atrae para ver, conocer y hasta –algunas cosas- admirar. El gentío va y viene, las calles parecen aguantar con resignación el paso de tantos autos y colectivos, y debajo de mis pies el recorrido de los subtes continúa sin cesar.

Buenos Aires es así, imponente para quien la visite viajando desde cualquier punto del interior del país. Es incomparable semejante mastodonte de metrópolis con algunas de las otras “grandes” ciudades de Argentina. Y para este cordobés capitalino que fue por primera vez, no es la excepción.

Tanta diferencia estructural hace reflotar aquella frase que reza “Dios atiende en Buenos Aires”. ¿Tendrá sucursales en las provincias? Podríamos decir que “algo hay”, pero los gobernantes de turno deben mendigar en la rosada –y enrejada- construcción que adorna la Plaza de Mayo para tener oxígeno en sus cuentas; pero los argentinos del interior deben rogar una relación de obediencia de su autoridad para con el Gobierno central para obtener las obras que se merecen; pero un cordobés –por ejemplo- debe viajar a la Capital Federal para conseguir su DNI rápido, como si no fuera su derecho, porque en la Docta puede demorar tranquilamente un año; pero muchos “de acá” deben viajar “hacia allá” para conseguir un futuro mejor; pero la repartija de la torta se hace en la base del Obelisco.

Aunque esto parezca un canto de reproches, sólo intento reflejar un poco la realidad de algunas pocas cosas –de las tantas que se podrían enumerar- que no hay en el resto de nuestro país.

Ojala podamos construir un país realmente federal algún día, aunque nuestro pasado y presente bicentenario esté marcado por un centralismo casi absoluto de Buenos Aires. Sin embargo, no significa necesariamente que el cemento deba levantarse aquí y allá, sobretodo cubriendo los hermosos paisajes de nuestro territorio y acabando con la tranquilidad de tantísimos lugares.

TAMBIÉN LEÉME EN >> http://www.mediosenlared.com/index.php?option=com_content&view=article&id=2436

critica

Si de hacer paros y marchas por equis cuestión se trata, los argentinos somos bastos especialistas en la materia. Y más por estos días, en los que “Argentina parece una caldera a punto de estallar en cualquier momento” -como expresé en mi columna anterior-. Ahora seremos los propios ciudadanos en tomar la posta al respecto, para que las autoridades, sindicalistas, empresarios y patrones nos escuchen… aunque la medida no propone hacer ruido, cortar ninguna calle ni marchar por ninguna avenida o ruta principal.

Esta iniciativa me llegó a través de una cadena de mails hace unos días. El correo llama al “Primer Paro Nacional de Ciudadanos”, a concretarse el 9 de diciembre en todo el país. ¿La modalidad? Simplemente hacer nada, que cada uno se quede en sus casas “como si fuera un domingo lluvioso de invierno”. ¿Por qué? Por estar hartos de la impunidad, corrupción, seudo-democracia, destrucción de la educación y demás cuestiones “de las que todos sabemos”, como dice el texto.

Creo yo, una medida bastante original y difícil de llevar a cabo por la magnitud que se propone. Pero, ¿qué pasará ese día con los enfermos que necesiten atención, qué ocurrirá con los alumnos que quieran ir a clases, de qué manera conseguirá el dinero el laburante que trabaja por jornada?

Es muy cómodo decir “nos quedemos en casa”, cuando la realidad nos está llamando desde la acción.

¿Qué pasaría en cambio si hacemos lo contrario, si cambiamos nuestra rutina de ese día para jugar el papel de políticos, autoridades, sindicalistas, empresarios y patrones, corruptos, choferes de colectivos, enfermeros públicos, docentes, analfabetos, cartoneros, pobres? ¿Qué pasaría si nos ponemos en el lugar del otro, aunque sea unas 24 horas? Sin dudas que el diálogo reflotaría de manera más seria, cordial, tolerante y respetuosa.

Estoy de acuerdo en que hagamos algo para que “la cosa” cambie; pero me parece que la manera no es “quedarnos en nuestras casas”. Porque en definitiva si hoy sufrimos esta situación, es porque todos –o por lo menos la mayoría- somos cómplices de alguna u otra forma de que así sea.

Muchas veces pienso que la sociedad que tenemos es la que nos merecemos, por como somos ciudadanos.

También leéme en > http://www.mediosenlared.com/index.php?option=com_content&view=article&id=2372

caritas_color

A los millones de niños.

Micaela mira todo desde abajo, desde mucho más bajo que los que leemos esto. Así lo dispone su edad, su estatura, su vida y su razonamiento. Aunque pensándolo bien, podría ubicarse un tanto más arriba que nosotros que hoy transitamos las calles de esta Argentina modelo 2009.

¿Por qué digo esto? Mica apenas tiene algunos pocos años, aún no habla pero lo mismo se expresa, aún no camina pero no puede quedarse quieta, aún no sabe leer ni escribir pero no le hace falta, y aún no se hace problemas porque no tiene muchas cosas de qué pensar. Sólo tiene que estar preparada para jugar con su padre horas seguidas, para prenderse del rico alimento que le brinda su madre, y para recibir todo el cariño que le dan sus familiares, que ella los retribuye con sonrisas, movimientos alegres de sus brazitos, y sonidos-palabras que no existen en ningún diccionario convencional de adultos, pero que estamos seguro que se podrían leer como “¡Qué feliz que estoy, los amo!”.

¿Por qué digo esto? Porque parece que en nuestro país nos hemos olvidado de que la vida es tan solo un momento en el que todos debemos convivir con los demás para cumplir con el tiempo y el destino. Que tenemos que tratar de disfrutar.

Argentina parece ser una caldera a punto de estallar en cualquier momento, dejando todo su contenido –sea quien sea- desperdigado por doquier. Y las burbujas que están explotando de a poco se reproducen diariamente: trabajadores cortando las rutas, estudiantes tomando las instalaciones de su colegio, senadores escupiendo discursos unilaterales durante 20 horas, canales de televisión y radios que intentan reclutar a sus audiencias para luchar contra el gobierno, Presidentes que quieren una ley para voltear un claro enemigo, consenso para esa ley que sólo existe en los sueños, ex-Presidente que reaparece sin escrúpulos como “el nuevo salvador”, empleados estatales que cuesta creer que trabajan por la cantidad de paros y asambleas que realizan, docentes y médicos que tienen un sueldo mísero comparado a su noble tarea, enfermos sin la atención que se merecen, medicamentos truchos que circulan como legales, argentinos que sufren hambre, desempleo y analfabetismo, seguridad personal que se ubica detrás de rejas y alarmas, funcionarios gubernamentales que sólo saben administrar sus bolsillos, accidentes de tránsito que son nuestra peor arma, etc., etc.

Pero por suerte existe Mica –como millones de niños más-, que nos hace recordar en cada sonrisa que el amor existe, y nos da la esperanza –y nos obliga a- que el fuego de la caldera puede también apagarse.

LEÉME TAMBIÉN EN > http://www.mediosenlared.com/index.php?option=com_content&view=article&id=2278

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.